


A estas alturas de su ilustre carrera de casi 40 años, Supersuckers no tiene nada que demostrarle a nadie. Formada en 1988 y liderada por el carismático cantante y bajista Eddie Spaghetti, Supersuckers conquistó a un público que apreciaba la libertad del grupo para destrozar el género dentro de los límites de las canciones punk rock más potentes, junto con letras que no se tomaban las cosas tan en serio.
Tanto es así que el legado de la banda ha crecido con los años, al igual que su ferviente base de fans. Para los tres discos anteriores de la banda, “Holding the Bag” de 2015, “Suck It” (que salió en 2018) y “Play That Rock N’ Roll” de 2020, Supersuckers los produjo y publicó prácticamente ellos mismos.
Tras años de giras incesantes, Spaghetti, junto con el guitarrista “Metal” Marty Chandler y el batería Christopher “Chango” von Streicher, decidieron volver al estudio para lo que se convertiría en Liquor, Women, Drugs & Killing, el duodécimo álbum de estudio de la banda.
Antes de su lanzamiento, Supersuckers firmó con Hardcharger Records, propiedad del guitarrista y cantautor texano Jesse Dayton, en colaboración con Blue Élan Records, con sede en Los Ángeles. A pesar de los años que la banda llevaba trabajando por su cuenta y, a su vez, dejando atrás el negocio de la grabación, Spaghetti afirma que unir fuerzas con Hardcharger fue lo lógico. Su familiaridad con el músico (han sido amigos durante casi tres décadas) disipó cualquier posible preocupación sobre un contrato discográfico.